Política / Manuel Capilla

Los Comuns ultiman su lanzamiento con los morados tensando las negociaciones para ganar influencia

Colau no espera a Podemos

La construcción del nuevo proyecto político encabezado por Ada Colau y Xavi Domènech encara su recta final marcado por el gran pulso entre la alcaldesa de Barcelona y un Pablo Iglesias reforzado tras Vistalegre II, que amenaza con dinamitar el acuerdo para presentar una lista de consenso en el congreso fundacional de la primera semana de abril. El líder de Podem, Albano Dante Fachin, amaga con levantarse de la mesa y presentar su propia lista, en un movimiento que el resto de fuerzas entienden como una estrategia para ganar influencia en la futura Ejecutiva del partido. Ante este escenario, Colau y los suyos han decidido seguir adelante con la construcción de Un País en Comú sin esperar a que la formación morada fije su posición.

La sorpresa se ha instalado entre las fuerzas que participan en la construcción de Un País En Comú, tras conocer el comunicado que Podem difundió la semana pasada. Un órdago en toda regla que llama a “abandonar las lógicas de cuotas” que consideran que se está aplicando en el diseño de los órganos del nuevo partido y que deja en manos de las bases del partido morado en Cataluña si la formación liderada por Albano Dante Fachin debe participar en el congreso fundacional del partido que se celebrará en la primera semana de abril.
La cúpula de Podem no discute el liderazgo de Xavi Domènech en el nuevo proyecto. Entre las fuerzas que participan en el proceso hay consenso en torno a su figura para ocupar la secretaría general, incluida la sección catalana de Podemos. Pero la formación morada sí se desmarca del principal objetivo de Domènech: articular una lista de consenso para la ejecutiva del partido, que estará compuesta por unas 30 personas. En el comunicado, Podem carga contra lo que considera un “consenso entre cúpulas” que, en su opinión, pretende “limitar la participación”. Su posición es que se presenten cuantas listas lo deseen y que sean los inscritos en la web de Un País En Comú quienes elijan la composición de los órganos, sin partir de un acuerdo entre los partidos.
 “Todos los actores empujan para ganar posiciones”, explican fuentes conocedoras de  las negociaciones de ‘Un país en comú’, pero al mismo tiempo señalan que finalmente habrá un equilibrio entre todas las fuerzas implicadas, Barcelona En Comú, Podem, ICV y EUiA. Una “representación razonable” que todavía está por definir, pero que rondará “un 20% para cada uno, más otro 20% para independientes”. Así resumen estas voces la situación en la confluencia catalana, restando importancia el puñetazo en la mesa que ha dado el secretario general de  Podem y enmarcándolo en el ámbito de unas negociaciones en las que cada una de las partes trate de poner encima de la mesa los argumentos con los que cuenta. Por ejemplo, los Comunes cuentan con “la fuerza, el liderazgo social” que representa Ada Colau, de ahí que sea su núcleo duro quien esté pilotando el proceso. Pero su punto débil es que cuentan con escasa implantación fuera de Barcelona y con cierta escasez de cuadros. Una muestra de ello es el reciente ‘fichaje’ de Maria Corrales, periodista y portavoz de Poble Lliure, una de las organizaciones que integran la CUP, hasta 2015. Corrales ejerce ahora como asesora en el grupo parlamentario de En Comú Podem en el Congreso y coordina las ponencias de Un País En Comú junto a Marc Parés, profesor de Geografía en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Precisamente la capacidad de aportar cuadros al proyecto, distribuidos por toda la geografía catalana, es la baza que están jugando ICV y EUiA. Además, fuentes de estas formaciones subrayan que están dando pasos para reforzar un relevo generacional visto con buenos ojos desde los Comunes. Es el caso, especialmente, de ICV, que hace un año renovó su cúpula con la retirada de la primera fila de Joan Herrera y la elección de tres nuevos coordinadores, todos en la treintena: Ernest Urtasun, eurodiputado y portavoz del partido, David Cid y Marta Ribas, diputada en el Parlament. Con este escenario, nombres históricos de la organización, como Joan Coscubiela, número dos de la candidatura Catalunya Sí que Es Pot en las elecciones de 2015, están perdiendo peso en el día a día de la organización.
Mientras, la cúpula de Podem entiende que la formación ha salido reforzada de Vistalegre. Y es que fueron 15.000 las personas inscritas en Cataluña que participaron en la Asamblea Ciudadana del partido morado, en la que votaron un total de 155.000 personas. Una cifra relevante para las cantidades que, en su opinión, pueden movilizar otras formaciones en sus procesos internos, como fue el caso de la propia ICV en las primarias celebradas hace un año de las que salió la nueva dirección, en las que participaron alrededor de 2.500 personas. De ahí que Fachin esté “empujando” para ganar cuota de poder y que, efectivamente, haya un “pulso con Podemos”. Pero el resto de fuerzas han decidido “tirar millas” sin esperar a que Podem termine de madurar sus posiciones porque el calendario apremia. En una semana se hará balance de la presentación del proyecto por los distintos territorios y se definirán el censo y las normas del congreso fundacional que se celebrará el primer fin de semana de abril. Para entonces, las bases de Podem habrán decidido si la formación morada se integra definitivamente o no en el proyecto de Un País En Comú.
Y es que en el resto de fuerzas que integran el proyecto hay un cierto cansancio hacia la actitud de los dirigentes de Podem, a los que acusan de haber ralentizado la cristalización del proyecto con ciertos vaivenes en sus posiciones, producidos principalmente por lo que entiende como “inexperiencia y adanismo” por parte de sus dirigentes. Una situación que no contribuye a mejorar la división en el seno del partido morado, porque Podem no se entiende exactamente con los mismos parámetros que Podemos a nivel nacional. Hay pablistas sí, pero éstos también están enfrentados en diferentes grupos. Y hay una minoría errejonista. Además, la dirección está controlada por Anticapitalistas, pero Fachín se ha forjado un perfil propio, que muchas veces ha actuado al margen de la cúpula del partido. Y como la división no facilita el proceso de toma decisiones en el partido morado. De ahí que el resto de partidos hayan decidido no esperar a Podem, aunque eso no significa que vaya a quedarse fuera del acuerdo final.
No es la primera vez que Fachin recurre a este tipo de golpes en la mesa. En septiembre ya amenazó con romper el grupo parlamentario de Catalunya Sí que es Pot, si Podem no contaba con mayor visibilidad en el Parlament y más poder de decisión en el grupo parlamentario. La amenaza surtió efecto porque sus socios consideraron que su petición era razonable, teniendo en cuenta que, tras un largo periodo de interinidad, Podem contaba con  una nueva dirección con él a la cabeza y era normal que quisiera contar con mayor peso.
En cualquier caso, la situación no contribuye a mejorar el feeling entre Pablo Iglesias y Ada Colau, que en los últimos tiempos no ha sido especialmente boyante. Y es que la cúpula de los Comunes, aunque siempre ha guardado neutralidad, ha estado más cerca de las posiciones de Iñigo Errejón que de las de Iglesias. La propia Colau reconocía en el libro ‘Ada, la rebelión democrática’ que “hay un cierto estilo de Pablo Iglesias y el núcleo impulsor de Podemos con el que no conectamos”. “Es una diferencia de estilo, personal y política”, señala, cuestionando concretamente la “arrogancia, la forma de expresarse” del líder de Podemos.
No es la primera vez que Colau e Iglesias chocan en la construcción de un nuevo instrumento político. Ya lo hicieron en el verano de 2015, antes de las elecciones catalanas de septiembre de ese año, cuando Podemos llegó a un acuerdo con ICV para articular Catalunya Sí que es Pot al margen de Colau y el resto de dirigentes de Barcelona En Comú. Y estos al encontrarse con un acuerdo ya cerrado, al margen de ellos, decidieron quedarse al margen de la candidatura. Los resultados decepcionantes de CSQP provocaron que apenas un mes después de las elecciones En Comú Podem se articulara bajo el liderazgo de Colau y los suyos, con un candidato cercano a ella como es Doménech.
Nadie espera que las bases de Podem voten por abandonar la confluencia. Se da por hecho que la respaldarán, pero habrá que ver si Fachin y los suyos terminan por cerrar una candidatura conjunta, como pretenden Colau y Doménech, o concurre con una lista propia confiado en el músculo con el que cree contar.

Domènech, el mediador

Xavi Domènech se ha consolidado como el otro gran líder de los Comunes junto a Ada Colau, generando grandes consensos en torno a su figura, tanto políticos, gracias a los éxitos electorales de En Comú Podem, como personales, por su trato en las distancias cortas. Fuentes de sus aliados políticos que le han tratado subrayan que, “en lo interno, es un bálsamo”, gracias a su capacidad de forjar complicidades y atemperar conflictos, de ahí que se haya ganado “el favor de sus socios, incluso en Madrid”. De hecho, en los últimos meses ha ejercido una cierta mediación entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Se ha dado besos con uno y ha grabado vídeos en las redes sociales con el otro. Y sus encuentros con los dos en privado han resultado habituales en los últimos meses, aunque eso no ha evitado que haya salido en defensa de Errejón cuando lo ha considerado necesario, como con el caso de la campaña lanzada por varios dirigentes ‘pablistas’ en redes sociales en plena Navidad, con la etiqueta #IñigoAsíNo.
Así las cosas, este historiador de 42 años, profesor de la Autónoma de Barcelona, se ha convertido en el líder ideal para Un País en Comú gracias también a su perfil independiente. Y es que es una persona cercana a Ada Colau, que ha formado parte de su equipo en el Ayuntamiento de Barcelona como Comisionado de Estudios Estratégicos y programas de memoria, pero que no se ha estado integrado en el organigrama de Barcelona En Comú. Se ha forjado un capital político propio que le ha convertido en uno de los líderes políticos mejor valorado en las encuestas durante los últimos tiempos. De hecho, en el último CIS, difundido hace un mes, era el que recibía la nota más alta, sólo por detrás de Joan Baldoví, de Compromís.
Como Colau y buena parte de los miembros de BeC, Domènech proviene del activismo de los años 90, como el de los insumisos, un activismo que termina cristalizando en el movimiento antiglobalización, que arraiga especialmente en Barcelona. Aunque a principios de siglo, Domènech se ‘retira’ de la participación activa en los movimientos sociales para dedicarse a la investigación y la docencia. Es en estos años cuando publica la mayor parte de sus obras sobre movimientos sociales y cambios políticos en Cataluña y España a lo largo del siglo XX y coordina varios proyectos de memoria histórica impulsados por la Generalitat de Catalunya gobernada por el tripartito. Ya con el estallido de la crisis y la aparición del 15-M, Domènech se reengancha al activismo y vinculado al núcleo impulsor de Barcelona En Comú. De ahí, al Congreso y a convertirse en muy poco tiempo en uno de los referentes políticos catalanes.

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